El acto de consumir no solamente es la satisfacción de una necesidad, sino que influye en los procesos económicos, medioambientales y sociales que posibiliten el bien de todos. El consumo responsable es el que se ejerce cuando nuestros hábitos de consumo se ajustan a las necesidades reales. La incorporación de estos valores en nuestro consumo no tiene que disminuir el bienestar ni la calidad de vida, más bien todo lo contrario.
Lo importante es reflexionar, en torno al consumo, lo que consumimos y nuestras motivaciones para hacerlo, hecho que nos permitirá elegir conforme con nuestros intereses, deseos y posibilidades.
Para ser un consumidor responsable debes tener en cuenta pedir información sobre lo que compras (etiquetado, precio, calidad, dónde y cómo se han fabricado) y cumplir las 3R (reducir, reutilizar, reciclar)